viernes, 2 de diciembre de 2011

Battles: la catarsis de Madrid


Víctor Sánchez  - Fotos /Ricardo Feiticeira/ - 01 diciembre de 2011
- Hora: 21.30 -Lugar: Joy Eslava (Madrid) -Promotor: Primavera Sound /Heart Of Gold
Público: Lleno



Foto de Ricardo Sánchez /Feiticeira.org

Una Joy Eslava abarrotada para contemplar el primer directo de Battles en suelo castizo. Esa fue la bienvenida que dio anoche el respetable a Dave Konopka, Ian Williams y al bestia de John Stainer. Previo a la salida de este trío neoyorquino, la sala cogió ambiente con el set que ofreció el dúo electrónico que hizo los servicios del telonero, Walls, que no consiguió centrar la atención del aforo en lo que cocían entre platos. A las nueve y media los instrumentos /y su peculiar disposición/ esperaban a alguien que los domase; aquello no fue una doma clásica, fue la exaltación de la bestialidad sensual y carismática de unos músicos experimentados que quieren pasarlo bien con su mezcla de estilos y ritmos étnicos.


 Son tres, pero anoche /y como ya es costumbre en sus shows/ tenían dos guardaespaldas de lujo: dos pantallas rectangulares que aportaron al directo mucho color rosa chicle y el colchón que se llevó Braxton, el antiguo cantante, con las proyecciones de los artistas que interpretan las re-formuladas canciones de Battles.

 Suele hacer gracia escuchar a un guiri decir "paella" o "me gusta la montaña rusa", pero anoche no era el momento ni el lugar para que Konopka y Williams mostrasen sus dotes lingüísticas a un público que por vez primera veía en Madrid a los de Nueva York. Ayer era la oportunidad que tenía Battles para demostrar porqué merecen volver por aquí sin la compañía de un padre. Y no será un servidor quien diga no a que puedan volver, es más, seguro que todos los que ayer presenciaron el concierto coinciden en que necesitan más helado de Battles en vena. Consiguieron desde el inicio con 'Africastle', la canción que abre 'Gloss Drop' / Warp Records, 2011/ mover a todo dios a base de ritmos étnicos, samples y loops que acompañan los bastos golpes que Stainer ofrece sobre su batería. Sí, Stainer fue el protagonista de la velada. Un hombre de facciones bruscas que golpea los parches con la parte gruesa de las baquetas, un tío que coloca su platillo a dos metros de altura y su sillín a ras de suelo, es un músico que sabe lo que hace. Con esta disposición de batería hecha para un jorobado, Stainer encuentra la soltura y fuerza necesaria para hacer de los temas ayer interpretados un amasijo de garra y frenetismo catártico.

 Las pantallas dieron su fruto cuando sonó 'Ice Cream', 'My Machines' o 'Sweetie & Shag' ya que tras los leds se divisaban los rostros de Matías Aguayo, Gary Numan o Kazu Makino aportando más dosis de originalidad al directo.

 Desde que los Battles se quedasen huérfanos /el cantante Tyondai Braxton abandonó la formación en agosto del 2010/ han continuado trabajando y han realizado una labor purgativa para salvaguardar el alma mater de la banda: la experimentación. En resumen, más de una hora de set en el que la improvisación también tuvo cabida y el público disfrutó del nuevo álbum.

1 comentario:

  1. Perdona pero... no comentas nada de los constantes fallos de sonido del teclado (no se que coño pasaba con los ordenadores y no se que coño pensaba el tecnico cuando oia los estruendos del teclado y no ajustaba el volumen). Por lo demás un concierto muy muy serio! bien por battles! que vuelvan ya!

    ResponderEliminar